sábado, 22 de agosto de 2026

Purificación del Corazón.Pondré mi espíritu en vosotros y viviréis. Lectura de la profecía de Ezequiel 36, 23-28 y 37, 1-14.

Lectura de la profecía de Ezequiel de los días  20 y 21 de agosto 2026. 
Hoy me querido hacer referencia a las lecturas de la Profecía de Ezequiel 36, 23-28 y 37, 1-14 por su especial consideración en nuestro crecimiento espiritual.  

Lectura de la profecía de Ezequiel 36, 23-28.
Esto dice el Señor:

«Manifestaré la santidad de mi gran nombre, profanado entre los gentiles, porque vosotros lo habéis profanado en medio de ellos.

Reconocerán las naciones que yo soy el Señor —oráculo del Señor Dios—, cuando por medio de vosotros les haga ver mi santidad.

Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países y os llevaré a vuestra tierra.

Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres.

Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios».

Salmo: 
Salmo 50, 12-13. 14-15. 18-19 R/. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará de todas vuestras inmundicias.

Oh Dios, crea en mi un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R/.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.

Lectura de la profecía de Ezequiel 37, 1-14
En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mí.

El Señor me sacó en espíritu y me colocó en medio de un valle todo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas y vueltas en torno a ellos: eran muchísimos en el valle y estaban completamente secos.

Me preguntó:
«Hijo de hombre: ¿podrán revivir estos huesos?».

Yo respondí:
«Señor, Dios mío, tú lo sabes».

Él me dijo:
«Pronuncia un oráculo sobre estos huesos y diles: “¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor! Esto dice el Señor Dios a estos huesos: Yo mismo infundiré espíritu sobre vosotros y viviréis. Pondré sobre vosotros los tendones, haré crecer la carne, extenderé sobre ella la piel, os infundiré espíritu y viviréis. Y comprenderéis que yo soy el Señor”».

Yo profeticé como me había ordenado, y mientras hablaba se oyó un estruendo y los huesos se unieron entre sí. Vi sobre ellos los tendones, la carne había crecido y la piel la recubría; pero no tenían espíritu.

Entonces me dijo:
«Conjura al espíritu, conjúralo, hijo de hombre, y di al espíritu: “Esto dice el Señor Dios: ven de los cuatro vientos, espíritu, y sopla sobre estos muertos para que vivan”».

Yo profeticé como me había ordenado; vino sobre ellos el espíritu y revivieron y se pusieron en pie. Era una multitud innumerable.

Y me dijo:
«Hijo de hombre, estos huesos son la entera casa de Israel, que dice: “Se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, ha perecido, estamos perdidos”. Por eso profetiza y diles: “Esto dice el Señor Dios: Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os sacaré de ellos, pueblo mío, y os llevaré a la tierra de Israel. Y cuando abra vuestros sepulcros y os saque de ellos, pueblo mío, comprenderéis que soy el Señor. Pondré mi espíritu en vosotros y viviréis; os estableceré en vuestra tierra y comprenderéis que yo, el Señor, lo digo y lo hago” —oráculo del Señor—».

Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 34-40
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?».

Él le dijo:
«“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”.

Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».

Reflexión 
Estas dos lecturas son necesarias orarlas en silencio con Dios, desde nuestro corazón ❤️ y ser persistentes y perseverantes en la súplica sabiendo y considerando nuestra extrema pequeñez ante Dios. 

 Me estoy refiriendo a que fruto de nuestras propias ideas o las ideas o leyes del sistema moderno, nuestro corazón se llena de Malezas, de hierbajos que endurecen nuestro corazón.  
Y se reflejan en ambas lecturas con dos apelativos: corazón de piedra, huesos secos. 
Dureza y Sequedad. 
Sólo el Espíritu de Dios puede transformarnos en nuevas Criaturas, en su Pueblo: 
" Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará..
 y os daré un corazón nuevo,
 y os infundiré un espíritu nuevo;
 arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra,
 y os daré un corazón de carne".

"Huesos secos...
Yo mismo infundiré espíritu sobre vosotros y viviréis.
 Pondré sobre vosotros los tendones, haré crecer la carne, extenderé sobre ella la piel, os infundiré espíritu y viviréis."

Para conformar el Pueblo escogido por  Dios; "Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios».
"Comprenderéis que yo soy el Señor”.

Consideración.  
Tomemos estas lecturas como oración y súplica.  
Como síntesis de ambas Lecturas el Rey David sabiendo de su debilidad le calma con feror a Dios: 
 "Crea en mi un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu". (Salmo 50).

"Meditamos noche y Día las Maravillas de Tu Ley". para nuestro camino perfección hacia Dios. 


Así es. 
Gloria a Ti Señor Jesús 🙏. 






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