miércoles, 8 de abril de 2026

Lectura y Reflexión del Evangelio de hoy: Camino a Emaús: Nos Ardía el Corazón. Evangelio según San Lucas 24, 13-35.

Hoy Miércoles 8 de Abril del 2026. 
Camino a Emaús.
Aquel mismo día, el primero de la semana, dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos setenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo:
«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».

Ellos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:
«¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado estos días?».

Él les dijo:
«¿Qué?».

Ellos le contestaron:
«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».

Entonces él les dijo:
«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».

Y, comenzado por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.

Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.

Y se dijeron el uno al otro:
«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».

Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido. 

Reflexión y Apuntes Prácticos.  
Este pasaje narra cómo Jesús se aparece- tras su Resurrección - a dos discípulos que iban camino a Emaús. 
1. "Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo". En ese Camino se pusieron hablar con Él  hablar de lo que había ocurrido:
 «que un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron".

 A raíz de ello, Jesús les fue desgranando, explicando lo que decían las escrituras sobre Él. 

2. Después de ello, ya se hacía tarde y le invitaron a quedarse con ellos. 
"Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. 

Es con el Sacramento de la Eucaristía, el Pan de Vivo, como también a nosotros se nos abren los Ojos y podemos ver a Jesús y comprender como el camino de Sufrimiento es el que nos lleva a la Gloria.  
3. Tras ello,  Él desapareció de su vista. 
Y se dijeron el uno al otro:
«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?»


Consideración.  
1. Lo que le ocurrió a los discípulos de Emaús, nos ocurre a nosotros, en nuestro día a día: No le  reconocemos. 
2. Un modo de conocerlo y reconocerlo es con el Estudio de la Palabra y su discernimiento con hermanos en la Fe o  apoyándonos en las homilías de las mismas que se ofrecen en tantas misas que se imparten por Internet. Solo hay que buscar y molestarse por conocer más y más a Jesús.  
Desgraciadamente de Lunes a Sábado en nuestras parroquias no se hace ese discernimiento tan necesario para nuestro Crecimiento espiritual y nuestro Caminar; pero otros Caminos. 

Solo de este modo, comenzará a Arder nuestro Corazón, y tendremos Sed del Dios Vivo. 
Amén.  


 

martes, 7 de abril de 2026

Lectura y Reflexión del Evangelio de hoy: Encuentro con Jesús Resucitado.Evangelio según san Juan 20, 11-18.

Evangelio del Martes 7 de Abril del 2026. 
En aquel tiempo, estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.

Ellos le preguntan:
«Mujer, ¿por qué lloras?».

Ella contesta:
«Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».

Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.

Jesús le dice:
«Mujer, ¿por qué lloras?».

Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».

Jesús le dice:
«¡María!».

Ella se vuelve y le dice.
«¡Rabbuní!», que significa: «¡Maestro!».

Jesús le dice:
«No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero, ande, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”».

María la Magdalena fue y anunció a los discípulos:
«He visto al Señor y ha dicho esto».

Reflexión.  
En es este Evangelio se narra el Encuentro de Jesús Resucitado con María Magdalena.  Junto al Sepulcro Vacío. María  llora desconsoladamente, porque se han llevado al Señor y no sabía dónde lo han puesto. 
María  Magdalena amaba mucho a Jesús y su corazón estaba Roto de Dolor. 
Después se produce el Encuentro de Maria Magdalena con Jesús.  
Apunte: Quiero recordar como apunte que María Magdalena permaneció Firme al pie de la Cruz, durante la crucifixión, cuando la mayoría de apóstoles huyeron. De acuerdo con el Evangelio de Lucas, señala que:  «Le acompañaban los doce y algunas mujeres que habían sido curadas de enfermedades y espíritus malignos: María, llamada Magdalena, de la cual habían salido siete demonios. 
A partir de ese momento se convirtió en  una de las seguidoras más fieles y destacadas de Jesús de Nazaret. 

En este Encuentro con Jesús Resucitado, ella no sabía quién era, le confundía con un hortelano; hasta que la llamó por su nombre: ¡María!».
Ella se vuelve y le dice.
«¡Rabbuní!», que significa: «¡Maestro!».
Jesús le encarga la Misión de Anunciar su Resurrección al resto de apóstoles. Es por ello, por lo que  considerada la "apóstol de los apóstoles". 

Consideración.
 Es cuando Jesús llama a María por su nombre cuando le reconoce. Cuántas veces Jesús sale también a nuestro Encuentro y nos Llama, nos Clama a nuestro Corazón por nuestro Nombre. También seguramente para despertarnos y encomendarnos una Misión como a María Magdalena. Pero para ello es necesario nuestra Disposición del Corazón y Escucha atenta a Él en nuestra Oración en Secreto.  Entrar en Comunión con Él.  Un Tu- Él. 
Buscar de corazón a Jesús y saldrá nuestro Encuentro. 
De quién depende de cada uno de Nosotros. 





lunes, 6 de abril de 2026

Lectura y Reflexión del Evangelio de hoy: "Alegraos, No temáis". Lunes de Pascua. Evangelio según san Mateo 28, 8-15.

Lunes de Pascua, 6 de Abril del 2026. 
En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; llenas de miedo y de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos.

De pronto, Jesús salió al encuentro y les dijo:
«Alegraos».

Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante él.

Jesús les dijo:
«No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».

Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles:
«Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernados, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros».

Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy.

Reflexión
 Qué días de Alegría de poder compartir la Resurrección de Jesús.  
No es solo un acontecimiento histórico.  
Jesús venció a la muerte para siempre.  
Vive para Siempre. Camina con nosotros por los siglos. 
Volvió a la Vida con su cuerpo glorificado, con las marcas de la Pasión: Sus Llagas. 
En su primer Encuentro con las mujeres dice: -"Alegraos".
- "No temáis".  

Apuntes Prácticos: 
1. Es el Miedo, nuestro "seculpro", el que nos impede Ver con el Corazón el Misterio de la Vida con Mayúsculas. Los miedos paralizan. 
Debemos de salir de Nuestros "Sepulcros" para poder participar de una nueva Vida con Jesús, de su Resurrección y aspirar a los bienes de Arriba. 
2. Nuestra actitud en ese Primer Encuentro con Jesús Resucitado debe ser cómo el de las mujeres" le abrazaron los pies y se postraron ante él"; con su corazón puesto en Él.  
Consideración.  
Seamos verdaderos apóstoles de Jesús transmitiendo a los demás La Alegría de La Resurrección: Siendo Luz en medio de las dificultades y contrariedades de la Vida. 


domingo, 5 de abril de 2026

Lectura y Reflexión del Evangelio del hoy: Sabado de Gloria, Domingo de Resurrección: Resucitó.Evangelio según san Mateo 28, 1-10. Evangelio según San Juan 20, 1-9.

Sábado Santo del 2026. Domingo de Resurrección. 
Hoy día de Resurrección adjunto los Evangelios de San Mateo y San Juan  que narran los hechos acaecidos al tercer Día. 
Evangelio san Mateo 28, 1-10. 
Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres:
«Vosotras, no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí: ¡ha resucitado!, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: “Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”. Mirad, os lo he anunciado».

Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; llenas de miedo y de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos.

De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
«Alegraos».
Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante él.
Jesús les dijo:
«No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».

Evangelio según san Juan 20, 1-9

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos

Reflexión
Hay varios hechos a analizar: 
1. Fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. 
2.  El Evangelista San Lucas narra que al llegar, se encontraron con que la piedra que cerraba el sepulcro había sido removida. Entraron, pero no encontraron el cuerpo del Señor Jesús.
El Evangelista San Juan afirma que María Magdalena vio la losa quitada del sepulcro.
El Evangelista San Mateo dice que es un ángel del Señor que corrió la Piedra.  

2.   En el Evangelio de Mateo es el Ángel del Señor el que realiza el Anuncio: ¡ Ha resucitado!
Jesús el crucificado. No está aquí: ¡ha resucitado!".
En el Evangelio de San Juan, Maria Magdalena  temerosa echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

3 .Jesús les salió al encuentro y les dijo:
«Alegraos».Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante él.
Alegraos».
"No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».

Apuntes Prácticos. 
1. En los cuatro Evangelios la Losa del sepulcro aparece quitada o removida.
2. Hay personajes con ropas esplandecientes o Ángeles del Señor que Dan el Aviso, el mensaje:  RESUCITÓ.  
3. Las mujeres van avisar al los Discípulos de lo ocurrido: vieron los lienzos tendidos.  
4. Jesús se apareció a las mujeres y le dice: ¡Alegraos!!. 
5. El discípulo que va con Simón Pedro vio y creyó.Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Consideraciones. 
1. Tras los padecimientos y sufrimientos de Jesús en la Cruz...viene la Gloria, su Resurrección.  
La Resurrección de Cristo no se limita a volver a la vida biológica por un tiempo para volver a Morir; como por ejemplo la resurrección del hijo de la viuda de Naím, o de Lázaro, o la hija de Jairo. Ya vimos que era Revivificar, no Resucitar.

2. La Resurrección de Jesús es mucho más.
Es volver a la vida para Siempre.
Jesús vive para Siempre. Y nosotros participaremos de dicha Resurrección al final de los Tiempos.  

3.  Las mujeres al comunicar el mensaje a los discípulos no les creen. El acontecimiento desborda todas las previsiones y planes de los Apóstoles. La Resurrección de Jesús es un Misterio.

Nota. 
Hoy podemos clamar con Alegría : 
El Señor Resucitó. Venció la Muerte.  
Aleluya. Aleluya. Aleluya. 

En este enlace se puede escuchar y leer una sencilla oración a Jesús Resucitado. 



viernes, 3 de abril de 2026

Lectura y Reflexión del Evangelio de hoy:"Te adoro Dios mio, puesto en la Cruz por Mí". Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 18, 1 — 19, 42

Hoy Viernes Santo del 2026 .
Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 18, 1 — 19, 42
Cronista - C. En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el que lo iba a entregar, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando una cohorte y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo:
Jesús + «¿A quién buscáis?».

C. Le contestaron:
Sinagoga/Pueblo - S. «A Jesús, el Nazareno».

C. Les dijo Jesús:
+ «Yo soy».

C. Estaba también con ellos Judas, el que lo iba a entregar. Al decirles: «Yo soy», retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez:
+ «¿A quién buscáis?».

C. Ellos dijeron:
S. «A Jesús, el Nazareno».

C. Jesús contestó:
+ «Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar a estos».

C. Y así se cumplió lo que había dicho: «No he perdido a ninguno de los que me diste».
Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:
+ «Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿no lo voy a beber?».

C. La cohorte, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año; Caifás era el que había dado a los judíos este consejo: «Conviene que muera un solo hombre por el pueblo».
Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La criada portera dijo entonces a Pedro:
S. «¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?».

C. Él dijo:
S. «No lo soy».

C. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose.
El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina.
Jesús le contestó:
+ «Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que me han oído de qué les he hablado. Ellos saben lo que yo he dicho».

C. Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo:
S. «¿Así contestas al sumo sacerdote?».

C. Jesús respondió:
+ «Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?».

C. Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote.

C. Simón Pedro estaba de pie, calentándose, y le dijeron:
S. «¿No eres tú también de sus discípulos?».

C. Él lo negó, diciendo:
S. «No lo soy».

C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:
S. «¿No te he visto yo en el huerto con él?».

C. Pedro volvió a negar, y enseguida cantó un gallo.

C. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer, y ellos no entraron en el pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos, y dijo:
S. «¿Qué acusación presentáis contra este hombre?».

C. Le contestaron:
S. «Si este no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos».

C. Pilato les dijo:
S. «Lleváoslo vosotros y juzgadlo según vuestra ley».

C. Los judíos le dijeron:
S. «No estamos autorizados para dar muerte a nadie».

C. Y así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir.
Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?».

C. Jesús le contestó:
+ «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?».

C. Pilato replicó:
S. «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?».

C. Jesús le contestó:
+ «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí».

C. Pilato le dijo:
S. «Entonces, ¿tú eres rey?».

C. Jesús le contestó:
+ «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».

C. Pilato le dijo:
S. «Y, ¿qué es la verdad?».

C. Dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo:
S. «Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?».

C. Volvieron a gritar:
S. «A ese no, a Barrabás».

C. El tal Barrabás era un bandido.

C. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían:
S. «Salve, rey de los judíos!».

C. Y le daban bofetadas.
Pilato salió otra vez afuera y les dijo:
S. «Mirad, os lo saco afuera para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa».

C. Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:
S. «He aquí al hombre».

C. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron:
S. «Crucifícalo, crucifícalo!».

C. Pilato les dijo:
S. «Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en él».

C. Los judíos le contestaron:
S. «Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha hecho Hijo de Dios».

C. Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más. Entró otra vez en el pretorio y dijo a Jesús:
S. «¿De dónde eres tú?».

C. Pero Jesús no le dio respuesta.
Y Pilato le dijo:
S. «¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?».

C. Jesús le contestó:
+ «No tendrías ninguna autoridad sobre mí si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor».

C. Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:
S. «Si sueltas a ese, no eres amigo del César. Todo el que se hace rey está contra el César».

C. Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y se sentó en el tribunal, en el sitio que llaman «el Enlosado» (en hebreo “Gábbata”). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía.

Y dijo Pilato a los judíos:
S. «He aquí a vuestro rey».

C. Ellos gritaron:
S. «¡Fuera, fuera; crucifícalo!».

C. Pilato les dijo:
S. «¿A vuestro rey voy a crucificar?».

C. Contestaron los sumos sacerdotes:
S. «No tenemos más rey que al César».

C. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.

C. Tomaron a Jesús, y, cargando él mismo con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice “Gólgota”), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: «Jesús, e! Nazareno, el rey de los judíos».
Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba escrito en hebreo, latín y griego.
Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato:
S. «No escribas “El rey de los judíos”, sino: “Este ha dicho: soy el rey de los judíos”».

C. Pilato les contestó:
S. «Lo escrito, escrito está».

C. Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron:
S. «No la rasguemos, sino echémosla a suerte, a ver a quién le toca».

C. Así se cumplió la Escritura: «Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica». Esto hicieron los soldados.

C. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre:
+ «Mujer, ahí tienes a tu hijo».

C. Luego, dijo al discípulo:
+ «Ahí tienes a tu madre».

C. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.

C. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo:
+ «Tengo sed».

C. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:
+ «Está cumplido».

C. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

[Todos se arrodillan, y se hace una pausa.]

C. Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura:
«No le quebrarán un hueso»;
y en otro lugar la Escritura dice:
«Mirarán al que traspasaron».

C. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús aunque oculto por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe.

Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los lienzos con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

Reflexión. Apuntes Prácticos. 

Este Evangelio narra la Pasión de Jesús.  
Es este también nuestro Camino, para llegar a la Gloria y Resurrección hay que pasar por la Cruz. 
Jesús siendo Dios dio su Vida  por nosotros. Acompañemos a Jesús en especial en este Día de Viernes Santo, postrándonos ante su Cruz: 

¡Oh, Santa cruz, yo te adoro!. 
¡Te adoro Santa Cruz, que fuiste adornada por el cuerpo Santísimo de Nuestro Señor, cubierta y teñida por su Preciosísima Sangre. Te adoro mi Dios, puesto en la Cruz por Mí.
Te adoro oh, Santa Cruz, por Amor de aquel que es mi Señor!.

Esta es la Oración/ Adoración a la Santa Cruz. 
Se suele recitar por las Almas que se encuentran en el purgatorio. 

Comparto también esta Oración. 

 Consideración.  
Retiro y Oración con el Señor para contemplar sus padecimientos en Cruz. 
No creamos que por participar en las procesiones de nuestro pueblo o ciudad estamos justificados. Se quedan en una mera tradición sin sentido a los ojos de Dios. 
Todo bonito sí, pero sin Dios
 Es religiosidad. No amor a Dios. 

  

jueves, 2 de abril de 2026

Lectura y Reflexión del Evangelio de hoy: Última Cena, Eucaristía. Pan de Vida. Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 11, 23-26.


Hoy Jueves Santo del 2026, me voy a hacer referencia a la Segunda Lectura: Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 11, 23-26.
Hoy es una Conmemoración muy importante; puesto que Jesús celebra la Última Cena con sus discípulos antes de iniciar su camino al Calvario
Segunda Lectura: Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 11, 23-26. 
"Hermanos: 
Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo:
«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía».

Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo:
«Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía».

Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva."

Reflexión y Apuntes Prácticos.  
En la Última Cena Jesús instituye el Sacramento de la Eucaristía..
"Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo:
«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía».

Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo:
«Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía».

 En el momento de la consagración que realiza el Sacerdote del Pan y del Vino en la misa, es cuando  convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo respectivamente.  
Son muchos los Milagros Eucarísticos que Dan Fe de ello. 
El Santo que recopiló en una Página Web todos de ellos es Carlo Acutis, recientemente canonizado por el papa León XIV. 
 Os adjunto el enlace de la misma. Aparece el lugar del Mundo donde se produjo y un panel explicativo del mismo. 
Carlo Acutis comprendió a la perfección el verdadero significado de la Eucaristía: Pan De Vida. 
Su frase mas importante es: "La Eucaristía es mi autopista hacia el cielo". Pues la consideraba,como  el camino más rápido, directo y seguro a la santidad. Para el joven,  la comunión diaria y la adoración eucarística eran su "combustible" para vivir la fe, amar a Dios y al prójimo.

Consideraciones: 
1. La  Eucaristía no es un Rito Vacío. En la Eucaristía está Jesús vivo: su Cuerpo y su Sangre. 
2. Es el Pan de Vida. Nos da la Vida, purifica nuestra alma. Y cura, y transforma nuestro Interior si en verdad le Amamos.

 



miércoles, 1 de abril de 2026

Lectura y Reflexión del Evangelio de hoy: Aceptar los Ultrajes Recibidos. Evangelio según san Mateo 26, 14-25

 Primera Lectura y Evangelio de hoy Miércoles 1 de Abril del 2026. 
 En este Miércoles Santo, he escogido ambas lecturas por la importancia de ambas para comprender los padecimientos de Jesús por Nosotros.  

Lectura del libro de Isaías 50, 4-9a
El Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo; para saber decir al abatido una palabra de aliento.

Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los discípulos.

El Señor Dios me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.

El Señor Dios me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.
Mi defensor está cerca, ¿quién pleiteará contra mí?
Comparezcamos juntos, ¿quién me acusará?
Que se acerque.
Mirad, el Señor Dios me ayuda, ¿quién me condenará?

Evangelio según san Mateo 26, 14-25.
En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
«¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?».

Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.

El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?».

Él contestó:
«Id a la ciudad, a casa de quien vosotros sabéis, y decidle: “El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».

Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.

Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
«En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar».

Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
«¿Soy yo acaso, Señor?».

Él respondió:
«El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».

Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
«¿Soy yo acaso, Maestro?».

Él respondió:
«Tú lo has dicho».

Reflexión del Miércoles Santo. 
Ya vimos en el Evangelio de ayer la figura de Judas Iscariote, que siendo discípulo suyo y por iniciativa propia va a los sumos sacerdotes y por treinta monedas de Plata, "vende" al Señor Jesús: Lo entrega. 

Jesús exclama: 
¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».

El dolor de Jesús por verse traicionado por uno de los "suyos" es muy grande. 
Judas compartía la mesa y las Enseñanzas de Jesús pero no las guardo en el corazón.  
Satanás se metió en su mente y enveneno  su corazón por no estar Firme en el Señor.  
Finalmente, cuando ya es consciente del mal hecho, y ya no hay vuelta atrás intentó devolver el dinero. Judas muere por ahorcamiento, Mateo 27,5. 

Consideración.  
Debemos de llenarnos  de la Palabra de Dios, para que en los momentos de Prueba seamos Firmes en el Señor Jesús y no dejemos seducir por las propuestas de otros...del Enemigo y cometamos errores de difícil solución. 

Reflexión de la Primera Lectura de hoy: Lectura del libro de Isaías 50, 4-9a.
El Señor Dios me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
El Señor Dios me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; ... sabiendo que no quedaría defraudado.

Esta Lectura hace referencia a los grandes Ultrajes que iba a recibir Jesús: latigazos, salivazos, insultos, ....y que sin embargo Él no iba a Sentir,.....El Señor Dios me ayuda.  
Mi defensor está cerca, ¿quién pleiteará contra mí?

Consideración.  
De ello debemos considerar, si cuando  nos sentimos ofendidos....hacemos lo mismo. O reaccionamos con Ira, Grito y Enfado...
Perdemos en ese momento a Dios. Dios se aleja. 
Sin embargo, si en ese momento: "No sentimos", no nos dejamos llevar por nuestros impulsos y Miramos y le Entregamos a Dios todo cambia. Nuestra debilidad se convierte en Fortaleza. Por nuestra Humildad Dios nos ayuda a soportar los  ultrajes u ofensas recibidas: "No sentimos". ...sabemos que no quedaremos defraudados. 

"Mi defensor está cerca, ¿quién pleiteará contra mí?"