En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».
Reflexión.
En el Evangelio de hoy voy a resaltar Dos Verdades fundamentales:
1.Jesús se dirige al Padre, Señor del Cielo y de La Tierra, en una pequeña oración- diálogo con Él. Y le da las Gracias por excluir Del verdadero Conocimiento de Dios a los Sabios y Entendidos del Mundo puesto que es para los "pequeños": Humildes y limpios de Corazón.
Lo que es válido a los ojos del Mundo, no es válido a los ojos de Dios. Dios conoce lo que cada uno tiene en su Interior.
2. Jesús es el "Descanso de nuestras Almas", si ponemos a Jesús en el Centro, en Primer lugar; si vivimos en permanente consulta u oración con Él.
Esa Paz del Alma se traslada a nuestro Entorno de trabajo, familia, amigos...
Jesús Transciende a los demás a través nuestro..
Así es.
Amén. Amén. Amén.
Bendito es Jesús, en su Infinita Misericordia. Nuestra Carga será Ligera al presentarla a sus pies.