domingo, 11 de octubre de 2026

"Todos estamos Invitados al Banquete Celestial". "El Papa Bueno". San Juan XXIII.

Hoy 11 de Octubre 2026. 
El Papa Bueno". San Juan XXIII. Convocó el Concilio Vaticano II.  

Primera lectura
Lectura del libro de Isaías 25, 6-10a
Preparará el Señor del universo para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares exquisitos, vinos refinados.

Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el lienzo extendido sobre todas las naciones.

Aniquilará la muerte para siempre.

Dios, el Señor, enjugará las lágrimas de todos los rostros, y alejará del país el oprobio de su pueblo - lo ha dicho el Señor -.

Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios. Esperábamos en él y nos ha salvado. Este es el Señor en quien esperamos. Celebremos y gocemos con su salvación, porque reposará sobre este monte la mano del Señor».

Salmo
Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6. R/. Habitaré en la casa del Señor por años sin término

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4, 12-14. 19-20
Hermanos:
Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy avezado en todo y para todo: a la hartura y al hambre, a la abundancia y a la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mis tribulaciones.

En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza en Cristo Jesús.

A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Evangelio según san Mateo 22, 1-14. 
En aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:

«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados:

“Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”.

Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron.

El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego dijo a sus criados:
“La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a , llamadlos a la boda”.

Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
“Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”.

El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los servidores:
“Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”.

Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».

Reflexión y Apuntes Prácticos.  

Primera Lectura y el Evangelio giran entorno a un Banquete: 

En Lectura del Libro de Isaías. "Preparará  el Señor del universo para todos los pueblos, en este monte," un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares exquisitos, vinos refinados".

En el Evangelio Jesús nos presenta una Parábola en la que El Rey prepara un Banquete para la boda de Su Hijo.  

En ambos casos se puede hacer referencia a la participación en la Eucaristía o al Banquete Celestial que Dios tiene preparado al final de los Tiempos.  

Detallamos más específicamente: 

- Dios, Rey y Señor prepara la Celebración de la  Boda.

- Prepara suculentos  manjares, vinos, terneros y reses cebadas. Estos no son los alimentos físicos sino los espirituales:

 El Cuerpo de Cristo en la Eucaristía, que alivia y sana el Alma. 

Y el Gozo eterno de estar Con Jesús en la Eternidad.  

- Los invitados, Somos todos y cada uno de Nosotros.  

-   La Llamada: Como en aquel tiempo no existían medios de comunicación; solo el boca a boca, tenían que mandar a los criados a avisar de la Boda. 

Esta Llamada la hace Dios a cada uno de Nosotros, golpeando intensamente las puertas de nuestro corazón.  

-  Pero los Invitados "no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron".

Eso nos ocurre a nosotros que queremos estar con Jesús en su Presencia, en su Banquete,  pero lo posponemos por los quehaceres de la vida. 

Vivimos dispersos, distraídos.

- Cuan triste se puso el Rey al ver que sus invitados podían excusas y no acudían. 

- Po eso realiza una Segunda Llamada: "Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a , llamadlos a la boda”.

 Dios no se rinde, nos llama muchas veces a lo largo de la vida...en los cruces de caminos, en las pruebas...

-  Finalmente, la sala del banquete se llenó de comensales. 

- El Rey, Dios, repara en uno de ellos que no llevaba traje de fiesta. 

Dios quiere que asistamos a la Eucaristía con el Traje del Corazón preparado para recibir sus enseñanzas.  

O dicho de  otro modo, Dios a clara que para   llegar al Banquete Celestial del Final de los Tiempos hace falta el mejor traje de Fiesta: nuestro Corazón purificado.  

"Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».

Que estemos entre los Elegidos.  


Así sea. 

Amén. Amén. Amén 🙌.  

Gloria a Ti Señor Jesús 🙏.  


Santo del Día. El Papa San Juan XXIII.

Fue el papa número 261 de la Iglesia católica entre 1958 y 1963.

Es recordado históricamente como "el Papa Bueno" gracias a su profunda sencillez, cercanía y el impacto revolucionario de su breve pontificado.

Video de Ampliación.

El Papa Bueno, abrió el Concilio Vaticano II.






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