En la lectura de hoy se nos presenta a diferentes modos de orar a Dios: por un lado, la postura del Fariseo que se cree que todo lo hace bien: cumple los mandamientos: no roba, no mata,....paga el diezmo y piensa que es mejor que ese "pobre Publicano". El fariseo siente y piensa que todo lo hace bien. El fariseo se ajusta a la ley y la cumple sin más. En cambio, el Publicano, no alza la cabeza a Dios, y pide suplicante que "Tenga compasión de él, de este pecador".
La pregunta es que cuántas veces somos Fariseos en nuestro día a día: juzgando a los demás y creyendo a través de ideas y pensamientos que todo lo hacemos bien a los ojos de Dios; y sin embargo falta lo más importante: el AMOR a Dios y la compasión con el Prójimo o próximo.
Apunte: Es necesario la humildad del corazón del Publicano para que nuestra Oración o Clamor llegue a Dios Padre.
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