Se acerca la pasión y muerte de Jesús. Y Jesús se lamenta: "Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían". El pueblo no escucha, no permitían la entrada de la Luz de Jesús, prefería las tinieblas."Cuántas veces he querido reunir a tus hijos y no habéis querido".
Todos somos Jerusalén. Tenemos el corazón endurecido y no hay conversión verdadera. Se crean ideas y pensamientos en nuestra mente confundidas y contaminadas por el Mundo y actuamos de acuerdo a ello.
Esto lleva a Jesús al sufrimiento infinito por Amor a nostros,sus hijos. Se lamenta por nosotros y nos ama profundamente.
Apunte: Escuchemos su quejido. Seamos compasivos con Dios como Él lo es para con nosotros; queriendo estar en Su Presencia y compañía.
Amén. Amén. Amén
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