"En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento.
Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo:
«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
«¿No es ese el que se sentaba a pedir?».
Unos decían:
«El mismo».
Otros decían:
«No es él, pero se le parece».
El respondía:
Soy yo».
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó:
«Me puso barro en los ojos, me lavé y veo».
Algunos de Los fariseos comentaban:
«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».
Otros replicaban:
«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?».
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:
«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?».
Él contestó:
«Que es un profeta».
Le replicaron:
«Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?».
Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
«¿Crees tú en el Hijo del hombre?».
Él contestó:
«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?».
Jesús le dijo:
«Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es».
Él dijo:
«Creo, Señor».
Y se postró ante él".
Reflexión.
Toda Ley dada por Dios a Moisés es para que constituya un Puente entre Dios y los hombres.
Sin embargo, los Fariseos dan una interpretación de dicha ley ajustada a sus cánones humanos o más bien antihumanos: como por ejemplo: no permitir la curación en sábado. Es claro, por tanto, que en el Judaísmo esa Ley separa a Dios del Hombre.
La cerrazón del corazón no ve la Luz de Dios.
Y es precisamente esa Luz de Dios la que ilumina por primera vez los ojos del ciego protagonista de esta Lectura.
Los Fariseos le interrogan, no entienden cómo ha sucedido y quién lo ha hecho.
El les respondió:
"Me puso barro en los ojos, me lavé y veo».
"Que es un profeta".
Finalmente al no comprender el suceso lo explusan. Es rechazado por "los religiosos" de su tiempo. Y ahí, se produce el Encuentro Verdadero con Jesús.
"Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
«¿Crees tú en el Hijo del hombre?».
Él contestó:
«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?».
Jesús le dijo:
«Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es».
Él dijo:
«Creo, Señor».
Y se postró ante él".
Apunte:
Jesús le curó sus ojos y le pudo ver con los ojos físicos y con los del corazón.
"Se postro ante Él".
Consideración.
Dejemos de leyes, tradiciones o costumbres que nos ciegan, que construyen muros y no puentes hacia Dios.
Para que su Luz nos ilumine y digamos: Creeo, Confío en Ti Señor. 🙏
Así es.
Amén. Amén. Amén.
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