En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros".
Reflexión.
En este Evangelio de hoy Jesús afirma que es Necesario ser Misericordioso con los demás.
Dios- Padre lo es con todos Nosotros: Al conocer nuestro Interior y las circunstancias de nuestra Vida y no nos juzga, siempre espera. Espera a que nos acerquemos a él, que volvamos a casa.
El Evangelista San Lucas hace referencia a esta Infinita Misericordia de Dios en su Evangelio a través de tres parábolas:
1. La Parábola del Hijo pródigo.
2. La Parábola de la Oveja Perdida.
3. La Parábola de la Moneda Perdida.
Dios en Jesús, nos ama, nos busca y nos espera para la Unión con Él.
Cuánta Alegría por la Vuelta de un hijo a Casa.
Cuánta Alegría por la encontrar a un amigo, hermano, compañero en el Camino de Dios.
El Amor de Dios, es infinito y abraza nuestras Miserias siempre con Paciencia, con Esperanza. No juzga, no condena, espera.
Apunte:
Uno de los principales modos de ser herederos de esta Misericordia es no juzgando a los demás,no condenando.
Y desgraciadamente tenemos esa costumbre, nos criticamos entre nosotros con conocimiento y razones falsas. Pues solo Dios lo conoce.
Es una construmbre destruiva, pues destruimos a los demás con nuestros juicios. No valorando. Ni Amando.
Gran Pecado. Pecado de soberbia. Nos creemos mejor que los demás.
Contra el Pecado de Soberbia está la Misericordia: Amar y compadecerse del Prójimo siempre esperando, esperando con Paciencia que abra su corazón a la Gracia de Dios.
E inicie su camino de Conversión.
Así es.
Amén.
Amén.
Amén. 🙌
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