En dicho pasaje aparecen dos figuras de interés:
1. El Anciano Simeón,hombre justo y piadoso, que aguardaba la Liberación de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Simeón tomó en brazos al niños Jesús y bendijo a Dios diciendo:
Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos “han visto a tu Salvador”,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
“luz para alumbrar a las naciones”
y gloria de tu pueblo Israel».
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre:
«Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».
2. La profetisa Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día.
Presentándose en aquel momento en el Templo, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, Jesús y sus padres volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
Reflexión:
El Evangelio de hoy es claro: María y San José son conocedores de la Misión que les confía el Señor. "El hijo que va a nacer será Santo de Dios".
Por eso, cuando van al Templo no solo llevaban la limosna "un par de tórtolas o dos pichones" como requería la ley de Moisés;
sino que llevan a su Único hijo a Presentarlo ante el Padre Dios.
Apunte:
Nuestro ❤️ corazón es de Dios. Somos hijos suyos.
Al igual que María y San José llevaron a Jesús al Templo; nosotros mismos presentemos ante Dios nuestras Personas.
En otras palabras ofrezcamos nuestra Vida.
Nuestro corazón. Para que este Libre de adiciones y placeres: Dinero, Sexo, Poder...que son esclavitudes, que atan nuestra alma.
Es una Batalla continua.
Consideración. Oración.
Desde el fondo de nuestra Alma ofrezcamos nuestras personas a Dios, negándonos y abandonandonos a Dios.
Para que nuestro corazón purificado de toda esclavitud solo quiera estar con constante Comunión con Él.
Así es.
Amén. Amén. Amén 🙌.
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