Al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente.
En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo:
«Señor, si quieres, puedes limpiarme».
Extendió la mano y lo tocó, diciendo:
«Quiero, queda limpio».
Y en seguida quedó limpio de la lepra.
Jesús le dijo:
«No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».
Reflexión.
El Evangelio de hoy nos presenta el Encuentro de Jesús con un leproso.
Como sabemos, dicha enfermedad desde el punto de visto físico conlleva una afectación grave de la piel y deformidades.
Pero también implicaba marginación social, vivían solos y excluidos de cualquier actividad por miedo al contagio.
Resalta la actitud de Leproso de Respeto a y de humidad a Jesús: "Se arrodilló".
Una rodilla en el suelo ante Nuestro Señor es un acto de reverencia y amor; ante el Rey de Reyes.
El leproso lo sabía.
No hace falta ir correr a la iglesia y hacer una genuflexion ante el Santísimo.
"Dios ve en lo escondido", en nuestra casa, habitación y todo lugar. Se dice sin palabras lo que siente nuestro corazón ❤️.
El leproso realiza una petición al Señor de Señores.
"Señor si quieres,"
"Puedes limpiarme".
Con estas palabras, el leproso deja, su petición a la Voluntad del señor.
Jesús tiene un corazón ❤️ compasivo y Misericordioso y extende su mano ✋️ y le cura.
Su curación no es solo física sino del sus heridas del alma a verse separados de sus seres queridos por la enfermedad.
Sabemos que también las heridas del alma las ocasiona el Pecado; el vivir alejados de Dios.
Consideración.
Jesús, en este Encuentro con el Leproso puede encontrarse con cada uno de Nosotros:
Tenemos nuestra Piel sana, pero nuestro Corazón No, tiene que limpiarse, purificarse para alcanzar perfección y acercase a Dios.
Aclamemos al Señor desde el hondo de nuestro Corazón ❤️.
"Señor, si quieres, puedes limpiarme".
Bendito es El Señor Jesús, nuestro Rey.
No hay comentarios:
Publicar un comentario