lunes, 23 de marzo de 2026

Lectura y Reflexión de la Primera Lectura de hoy: Confianza en Dios. Lectura de la profecía de Daniel 13, 1-9. 15-17. 19-30. 33-62.

Primera Lectura del Lunes 23 Marzo del 2026. 
Lectura de la profecía de Daniel 13, 1-9. 15-17. 19-30. 33-62
En aquellos días, vivía en Babilonia un hombre llamado Joaquín, casado con Susana, hija de Jelcías, mujer muy bella y temerosa del Señor.
Sus padres eran justos y habían educado a su hija según la ley de Moisés. Joaquín era muy rico y tenía un jardín junto a su casa; y como era el más respetado de todos, los judíos solían reunirse allí.
Aquel año fueron designados jueces dos ancianos del pueblo, de esos que el Señor denuncia diciendo:
«En Babilonia la maldad ha brotado de los viejos jueces, que pasan por guías del pueblo».

Solían ir a casa de Joaquín, y los que tenían pleitos que resolver acudían a ellos.
A mediodía, cuando la gente se marchaba, Susana salía a pasear por el jardín de su marido. Los dos ancianos la veían a diario, cuando salía a pasear, y sintieron deseos de ella.

Pervirtieron sus pensamientos y desviaron los ojos para no mirar al cielo, ni acordarse de sus justas leyes.
Sucedió que, mientras aguardaban ellos el día conveniente, salió ella como los tres días anteriores sola con dos criadas, y tuvo ganas de bañarse en el jardín, porque hacía mucho calor. No había allí nadie, excepto los dos ancianos escondidos y acechándola.

Susana dijo a las criadas:
«Traedme el perfume y las cremas y cerrad la puerta del jardín mientras me baño».
Apenas salieron las criadas, se levantaron los dos ancianos, corrieron hacia ella y le dijeron:
«Las puertas del jardín están cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos deseos de ti; así que consiente y acuéstate con nosotros. Si no, daremos testimonio contra ti diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habías despachado a las criadas».

Susana lanzó un gemido y dijo:
«No tengo salida: si hago eso, mereceré la muerte; si no lo hago, no escaparé de vuestras manos. Pero prefiero no hacerlo y caer en vuestras manos antes que pecar delante del Señor».
Susana se puso a gritar, y los dos ancianos, por su parte, se pusieron también a gritar contra ella. Uno de ellos fue corriendo y abrió la puerta del jardín.

Al oír los gritos en el jardín, la servidumbre vino corriendo por la puerta lateral a ver qué le había pasado. Cuando los ancianos contaron su historia, los criados quedaron abochornados, porque Susana nunca había dado que hablar.

Al día siguiente, cuando la gente vino a casa de Joaquín, su marido, vinieron también los dos ancianos con el propósito criminal de hacer morir a Susana. En presencia del pueblo ordenaron:
«Id a buscar a Susana, hija de Jelcías, mujer de Joaquín».

Fueron a buscarla, y vino ella con sus padres, hijos y parientes.

Toda su familia y cuantos la veían lloraban.
Entonces los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y pusieron las manos sobre la cabeza de Susana.

Ella, llorando, levantó la vista al cielo, porque su corazón confiaba en el Señor.

Los ancianos declararon:
«Mientras paseábamos nosotros solos por el jardín, salió esta con dos criadas, cerró la puerta del jardín y despidió a las criadas. Entonces se le acercó un joven que estaba escondido y se acostó con ella.

Nosotros estábamos en un rincón del jardín y, al ver aquella maldad, corrimos hacia ellos. Los vimos abrazados, pero no pudimos sujetar al joven, porque era más fuerte que nosotros, y, abriendo la puerta, salió corriendo.

En cambio, a esta le echamos mano y le preguntamos quién era el joven, pero no quiso decírnoslo. Damos testimonio de ello».
Como eran ancianos del pueblo y jueces, la asamblea los creyó y la condenó a muerte.

Susana dijo gritando:Dios eterno, que ves lo escondido, que lo sabes todo antes de que suceda, tú sabes que han dado falso testimonio contra mí, y ahora tengo que morir, siendo inocente de lo que su maldad ha inventado contra mí».

Y el Señor escuchó su voz.

Mientras la llevaban para ejecutarla, Dios suscitó el espíritu santo en un muchacho llamado Daniel; y este dio una gran voz:
«Yo soy inocente de la sangre de esta».

Toda la gente se volvió a mirarlo, y le preguntaron:
«Qué es lo que estás diciendo?».

Él, plantado en medio de ellos, les contestó:
«Pero ¿estáis locos, hijos de Israel? ¿Conque, sin discutir la causa ni conocer la verdad condenáis a una hija de Israel? Volved al tribunal, porque esos han dado falso testimonio contra ella».

La gente volvió a toda prisa, y los ancianos le dijeron:
«Ven, siéntate con nosotros e infórmanos, porque Dios mismo te ha dado la ancianidad».

Cuando estuvieron separados el uno del otro, él llamó a uno de ellos y le dijo:
«¡Envejecido en días y en crímenes! Ahora vuelven tus pecados pasados, cuando dabas sentencias injustas condenando inocentes y absolviendo culpables, contra el mandato del Señor: “No matarás al inocente ni al justo”. Ahora, puesto que tú la viste, dime debajo de qué árbol los viste abrazados».
Él contestó:
«Debajo de una acacia».

Respondió Daniel:
«Tu calumnia se vuelve contra ti. Un ángel de Dios ha recibido ya la sentencia divina y te va a partir por medio».

Lo apartó, mandó traer al otro y le dijo:
«Hijo de Canaán, y no de Judá! La belleza te sedujo y la pasión pervirtió tu corazón. Lo mismo hacíais con las mujeres israelitas, y ellas por miedo se acostaban con vosotros; pero una mujer judía no ha tolerado vuestra maldad. Ahora dime: ¿bajo qué árbol los sorprendiste abrazados?».
Él contestó:
«Debajo de una encina».

Replicó Daniel:
«Tu calumnia también se vuelve contra ti. el ángel de Dios aguarda con la espada para dividirte por medio. Y así acabará con vosotros».

Entonces toda la asamblea se puso a gritar bendiciendo a Dios, que salva a los que esperan en él. Se alzaron contra los dos ancianos, a quienes Daniel había dejado convictos de falso testimonio por su propia confesión, e hicieron con ellos lo mismo que ellos habían tramado contra el prójimo. Les aplicaron la ley de Moisés y los ajusticiaron.

Aquel día se salvó una vida inocente.

Reflexión.  
Hoy me pareció importante señalar y comentar más en profundidad la primera Lectura: Lectura de la profecía de Daniel 13, 1-9. 15-17. 19-30. 33-62. 

En ella se narra la valiente y decida postura de Susana, de no dejarse chantajear por dos  jueces ancianos  del pueblo y de gran maldad. Ellos sintieron deseos de ella. Y ella prefirió la muerte antes que acostarse con ellos y pecar ante Dios. 
"Como eran ancianos del pueblo y jueces, la asamblea los creyó y la condenaron  a muerte".
Susana puesta su confianza en Dios, clamo a Dios diciendo : "Dios eterno, que ves lo escondido, tú sabes que han dado falso testimonio contra mí, y ahora tengo que morir, siendo inocente de lo que su maldad ha inventado contra mí". 

Y continua diciendo: Y el Señor escuchó su voz.
Puesto que suscitó en  el muchacho Daniel que antes de la ejecución de Susana, interrogaran a cada uno de los ancianos por separado. Los cuales dieron versiones contradictorias; sobre debajo de qué árbol se abrazaba con el jóven. 
Primero a uno de los Ancianos. 
- "Ahora, puesto que tú la viste, dime debajo de qué árbol los viste abrazados».
Él contestó:
«Debajo de una acacia».
Y después al otro Anciano..
- Ahora dime: ¿bajo qué árbol los sorprendiste abrazados?».
Él contestó:
«Debajo de una encina».
Tu calumnia también se vuelve contra ti.
 
Entonces toda la asamblea se puso a gritar bendiciendo a Dios, que salva a los que esperan en él. 
"Aquel día se salvó una vida inocente".

Apuntes Prácticos.  
- Susana confía en Dios, y le clama ante la injusticia que se va a cometer contra ella. Espera en Dios. 

-  Y Dios, siendo Dios, ...pone la Lectura: "Y el Señor escuchó su voz". 
Que bueno confirmar con este relato que Dios ve en lo escondido  los sufrimentos del Justo..y en la medida del Tiempo de Dios. Dios responde. 
Dios responde a nuestras súplicas y trabaja para nosotros; simples criaturas.  
A veces en nuestra vida pedimos cosas y parace que Dios no nos escucha, pero Sí. ÉL escucha y en ese silencio trabaja.  
Es verdad que también nosotros desde nuestra humanidad excesiva pedimos cosas que no nos convienen; por una causa u otra que desconocemos...y por eso Nunca llegan. 

- "Tu calumnia también se vuelve contra ti". 
Los ancianos quedan en evidencia delante de toda la Asamblea. Ellos son los que han obrado con Maldad hacia la joven Susana. 

- Y finalmente, ...Entonces toda la asamblea se puso a gritar bendiciendo a Dios, que salva a los que esperan en él.
Qué bueno tener un corazón agradecido a Dios, cuando ÉL sale a nuestro Encuentro, en la adversidad: Toda la asamblea se puso a bendecir a Dios. 

Consideración. 
Ante las Difíciles Pruebas de la vida no recurramos a los hombres de uno a otro.
Hagamos como la Jóven Susana y miremos a Dios.
Con Confianza, con Fe. 
Expresamos  con nuestro corazón ❤️ :
"Jesús en Ti Confío. 
Jesús en Ti Confío.  
Jesús en  Ti Confío".   🙏 













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