Nos encontramos en la Primera Lectura como los apóstoles cómo tienen que comparecer ante el Sanedrín. Les cuestionan porque no han obecedecido su mandato de No Enseñar en el nombre de Jesús.
Recordemos que habían sido encarcelados y cómo el Angel del Señor les liberó y rápido y sin perder el tiempo;fueron al Templo a seguir enseñando en Nombre de Jesucristo.
"El ángel del Señor les abrió las puertas de la cárcel y los sacó fuera".
"Mirad, los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo, enseñando al pueblo".
Y les continúan explicando Pedro y los apóstoles:
"El Dios de nuestros padres Resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados".
Es el soplo del Espíritu Santo que les da la Valentía para predicar y Enseñar en el Nombre de Jesús.
De ahí, la importancia de invocar su Soplo: El de Espíritu Santo para que nuestros pensamientos, acciones provengan de Él.
Y nosotros también en nuestro entorno, laboral,familiar, de vecinos...nos convirtamos en Apóstoles suyos: Firmes y perseverantes.
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