En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; llenas de miedo y de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos.
De pronto, Jesús salió al encuentro y les dijo:
«Alegraos».
Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante él.
Jesús les dijo:
«No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».
Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles:
«Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernados, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros».
Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy.
Reflexión.
Qué días de Alegría de poder compartir la Resurrección de Jesús.
No es solo un acontecimiento histórico.
Jesús venció a la muerte para siempre.
Vive para Siempre. Camina con nosotros por los siglos.
Volvió a la Vida con su cuerpo glorificado, con las marcas de la Pasión: Sus Llagas.
En su primer Encuentro con las mujeres dice: -"Alegraos".
- "No temáis".
Apuntes Prácticos:
1. Es el Miedo, nuestro "seculpro", el que nos impede Ver con el Corazón el Misterio de la Vida con Mayúsculas. Los miedos paralizan.
Debemos de salir de Nuestros "Sepulcros" para poder participar de una nueva Vida con Jesús, de su Resurrección y aspirar a los bienes de Arriba.
2. Nuestra actitud en ese Primer Encuentro con Jesús Resucitado debe ser cómo el de las mujeres" le abrazaron los pies y se postraron ante él"; con su corazón puesto en Él.
Consideración.
Seamos verdaderos apóstoles de Jesús transmitiendo a los demás La Alegría de La Resurrección: Siendo Luz en medio de las dificultades y contrariedades de la Vida.
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