" Después de haberse saciado los cinco mil hombres, Jesús enseguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar.
Llegada la noche, la barca estaba en mitad del mar y Jesús, solo, en tierra.
Viéndolos fatigados de remar, porque tenían viento contrario, a eso de la cuarta vigilia de la madrugada, fue hacia ellos andando sobre el mar, e hizo ademán de pasar de largo.
Ellos, viéndolo andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque todos lo vieron y se asustaron.
Pero él habló enseguida con ellos y les dijo:
«Animo, soy yo, no tengáis miedo».
Entró en la barca con ellos y amainó el viento.
Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque tenían la mente embotada".
Reflexión:
Este pasaje bíblico representa nuestra Barca, Nuestra Vida; pues en muchas ocasiones vamos en dirección contraria al Viento, a las Normas pautadas por nuestra sociedad, "al que dirán"...nos encontramos en situaciones complejas o momentos de Tribulación.
Lo bueno, es que Jesús viéndolo y observándolo todo sale ayudarnos "sobre las aguas". Nosotros seguimos asustados, agobiados y aunque no sintamos su presencia Él nos acompaña y nos surrurra:
"Animo, soy yo, no tengáis miedo».
Apunte:
Dios se hace presente en esa situación que tanto nos hace sufrir: "Amainó el viento". Pues, cuando nos queremos dar cuenta, las circunstancias se suavizan o alguna persona/ compañero de trabajo/ familiar/ amigo viene a acompañarnos.
Conclusión: Dios nos acompaña, se compadece de Nosotros y sale a nuestro Encuentro. Debemos actuar con nuestra Confianza puesta en él.
Así es .
Amén 🙌.
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