En aquel tiempo, los escribas que habían venido de Jerusalén, decían acerca de Jesús: “Este hombre está poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y por eso los echa fuera”.
Jesús llamó entonces a los escribas y les dijo en parábolas: “¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Porque si un reino está dividido en bandos opuestos no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir. De la misma manera, si Satanás se rebela contra sí mismo y se divide, no podrá subsistir, pues ha llegado su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y llevarse sus cosas, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.
Yo les aseguro que a los hombres se les perdonarán todos sus pecados y todas sus blasfemias. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón; será reo de un pecado eterno”. Jesús dijo esto, porque lo acusaban de estar poseído por un espíritu inmundo.
Reflexión.
Son varios aspectos a señalar:
1. Jesús al igual que realizaba curaciones y milagros, tiene Poder sobre el Mal, sobre los Espíritus Malignos. Estos Espíritu Malignios atacan a las personas que en muchos casos tienen Puertas abiertas al Mal: por el Rencor, no perdonar, vivir en pecado grave y no arrepentirse, prácticas esotéricas, maleficio recibidos...
Estos Espíritus Malignos son conocedores de quién es Jesús, en otras lecturas le hemos visto calificado como el "Santo de Dios". Son personas que viven atormentados y con constante Tribulación y son conscientes que solo Jesús en su Divinidad puede curarles y liberarlos.
Pero ya sabemos que los Escribas, siempre críticos con las acciones de Jesús no creen en el Espíritu Santo, en la Gracia de Dios . Y por eso dicen :
" Este hombre está poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y por eso los echa fuera”.
Es una crítica muy dura y totalmente desconocedor de la Gracia de Dios.
El poder de Jesús sobre el Mal, viene de lo alto, del Espíritu Santo.
2. Más adelante en el Evangelio, se añade: " "Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón; será reo de un pecado eterno.".
El pecado contra el Espíritu Santo, como dice San Agustín, es la "Impenitencia final" es resistir hasta el final la Gracia de Dios que nos llama al arrepentimiento.
En el diccionario de la Real Academia Española aparece como "Obstinación en el pecado, dureza de corazón para arrepentirse de él".
Apunte:
Este pecado es rechazar la Gracia de Dios en nuestra Vida.
Ensalzar el Ego y la soberbia. Creernos Autosuficiencientes: pensamos que no necesitamos la Gracia de Dios.
Gran error.
Solo la Gracia de Dios y su Misericordia puede salvarlos. Su rechazo es vivir alejados de Dios. Dios se aleja por nuestra propia decisión.
Mirar a Dios y ser conscientes de su Misericordia para con nosotros es lo que nos Libera del Mal.
Así es.
Amén. Amén. Amén 🙌.
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