lunes, 5 de enero de 2026

Lectura y Reflexión del Evangelio de hoy: "Yo no soy Dios"; "Este es el Cordero de Dios", "Primeros Discípulos". Evangelio de San Juan 1, 19- 51.

En el día de hoy hemos querido hacer un Compendio, de los Evangelios de los días 2, 3 y 5 de Enero por su consecución de los hechos. 
Aquí los dejamos reflejados: 
Testimonio de Juan el Bautista. 
Juan 1, 35-42. 
 Los judíos enviaron desde Jerusalén a  sacerdotes y levitas a que le preguntaran:
«¿Tú quién eres?»
Él confesó y no negó; confesó:
«Yo no soy el Mesías».
Le preguntaron:
«¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?».
Él dijo:
«No lo soy».
«¿Eres tú el Profeta?».
Respondió: «No».
Y le dijeron:
«¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?».
Él contestó:
«Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:
«Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».
Juan les respondió:
«Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

Proclamación de Jesús, el cordero de Dios. 
Juan 1, 29-34
Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dijo: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».
Y Juan dio testimonio diciendo:
«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.
Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

Los primeros Discípulos. 
Juan 1,35-42
Al día siguiente estaban allí de nuevo Juan y dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dijo: “Éste es el Cordero de Dios”.
 Los dos discípulos, al oírle hablar así, siguieron a Jesús. Se volvió Jesús y, viendo que le seguían, les preguntó: “¿Qué buscáis?” Ellos le dijeron: “Rabbí –que significa: ‘Maestro’–, ¿dónde vives?” Les respondió: “Venid y veréis”. 
Fueron y vieron dónde vivía, y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. Encontró primero a su hermano Simón y le dijo: “Hemos encontrado al Mesías -que significa: ‘Cristo’.” Y lo llevó a Jesús. Jesús le miró y le dijo: “Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas -que significa: ‘Piedra’”. 

Felipe y Natanael.
Juan 1,43-51
 En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice:
«Sígueme».
Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice:
«Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret».
Natanael le replicó:
«¿De Nazaret puede salir algo bueno?».
Felipe le contestó:
«Ven y verás».
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».
Natanael le contesta:
«¿De qué me conoces?».
Jesús le responde:
«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».
Natanael respondió:
«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».
Jesús le contestó:
«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».
Y le añadió:
«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Reflexión: No me quiero a largar mucho sobre dichos Evangelios pero si resaltar varias ideas fundamentales: 

1. En primer lugar, los judíos querían saber quién era San Juan Bautista y  enviaron desde Jerusalén a  sacerdotes y levitas para interrogarle: 
«¿Tú quién eres?»
Él confesó:
«Yo no soy el Mesías"
¿Eres tú Elías? No lo soy».
«¿Eres tú el Profeta?».
Respondió: «No».
¿Qué dices de ti mismo?».
Él contestó:
«Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».

Apunte: Me gusta resaltar de este pasaje como Juan se hace humilde, pequeño y dice: Yo "no soy Dios". "No soy el Mesías". Puesto que muchas veces, nuestro "Yo",  nuestra Autosuficiencia nos conduce a pensar que podemos solos. 
Nostros solo podemos contribuir a...,ayudar a... a resolver una situación concreta. En cuanto hayamos hecho todo lo que podamos: ayudar/ contribuir,  ya debemos poner nuestra confianza en Él, en Dios. Yo no puedo, yo no soy Dios. Ponerlo en Sus Manos. 
Puesto que  como dice Juan "el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia".
Él todo lo puede. Nuestra humildad y perseverancia es lo más importante ante Dios. 

2. En segundo lugar, Juan explica el Bautismo de Jesús a dos discípulos suyos: Juan Evangelista y Andrés.  
 " Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo. He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo."
Los discípulos de Juan el Bautista al ver a Jesús le preguntaron Rabbí, Maestro: ¿dónde vives?” Les respondió: “Venid y veréis”. Fueron y vieron dónde vivía, y se quedaron con él aquel día. Juan Evangelista apunta hasta la hora: Era más o menos la hora décima, pasada la media tarde. 

Apunte
Es crucial este momento: Conocen a Jesús por Primera vez. Encuentro Verdadero de Juan Evangelista y Andrés con Jesús. Se quedan cautivados por Él ; pasan y disfrutan todo el día de estar en su Presencia.  
Andrés, encontró a su hermano Simón Pedro y le dijo: “Hemos encontrado al Mesías -que significa: ‘Cristo’.”Ahí comienza su verdadera  misión: su  apostolado. Dar a conocer a Cristo.
También se suman Felipe y Natanael a ese apostolado. 

¡Qué bueno es Estar en Presencia de Dios!
Dios nos cura y fortalece Nuestro Interior.  Juan y Andrés disfrutaron de su Encuentro con Jesús. 
Nostros también podemos acompañarle, con nuestro corazón puesto en Él. 
Es una Relación  de Amor Tú-Él, Él- Tú. 
Más concretamente asitiendo a la Capilla de Adoración del Santísimo Sacramento o ir un rato, en Oración ante el Sagrario. Silencio, Adoración y oración. 

Así es. 
🙏 









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