domingo, 18 de enero de 2026

Lectura y Reflexión del Evangelio de hoy: Este es el Cordero de Dios. Evangelio Según san Juan 1, 29-34.

En el Evangelio de hoy Domingo es un continuación del Bautismo de Jesús en el Jordán, su Primo Juan relata en Primera Persona el mismo y da Testimonio de Él.  
En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».
Y Juan dio testimonio diciendo:
«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:
“Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.
Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

Reflexión
Me voy a centrar a explicar la afirmación de Juan el Bautista, refiriéndose a la Figura de Jesús como: 
"Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". 

En el Levítico 16, se narra la Fiesta o el Día de la Expiación: Una ceremonia central en el antiguo Israel donde el sumo sacerdote transfería simbólicamente los pecados de la nación a un macho cabrío, que luego era enviado al desierto para llevarse esos pecados, representando la  Purificación y el Perdón. Este macho cabrío, cargado con los pecados, era conducido por un hombre designado para ello, hacia el desierto. El macho cabrío era abandonado en el desierto. Para que se perdiera y no volviera; llevándose consigo los pecados del pueblo para el olvido. 

Con esta reseña es claro, porque Juan lo designó como Cordero. Jesús al igual que el Cordero acepta llevar sobre sí, cargar con los pecados del Mundo para nuestra Salvación, para nuestra Redención.

 Dichas palabras son recitadas por los sacerdotes en el momento de la Transformación del Pan en el Cuerpo de Cristo y del vino en la Sangre de Cristo; haciendo hincapié en la sangre del Cordero derramada por Jesús en su Pasión y Cruz; la que necesaria para nuestra Sanación y Liberación.  

 Apunte: Jesús nos ama infinitamente  y sabe que  el pecado enferma el Alma. 
El Alma al comulgar encuentra el Verdadero Consuelo. 
Así es. 
Amén. Amén. Amén 🙌.  





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