"En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba.
Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice: «Sígueme».
Se levantó y lo siguió.
Sucedió que, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que lo seguían.
Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos:
«¿Por qué come con publicanos y pecadores?»
Jesús lo oyó y les dijo:
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores».
Reflexión:
Recordemos que Mateo era un Publicano, y los Publicanos se dedicaban a recaudar impuestos de la Población para los Romanos; por lo que eran muy mal vistos.
Jesús en su Infinita Misericordia siente compasión por él y le Llama:
"Sígueme.
Se levantó y lo siguió".
Jesús fue a su casa y compartió mesa con más publicanos y pecadores.
Jesús fue critiado por los Fariseos porque compartía mesa con ellos. El error está en los Fariseos que juzgan porque se consideran superiores, solo se ajustan a las Leyes y no a la Compasión.
Además, hemos de tener en cuenta, que de un modo u otro, Todos somos pecadores.
"El que esté libre de toda culpa que tire la Primera Piedra". Dice Jesús refiriéndose a la mujer adúltera. "Yo no te condenó, pero no peques más".
Apunte:
Jesús no mira al mal, al pecado cometido sino que se acerca a nosotros por su Gracia y Compasión.
Es a nosotros, Pecadores a los que nos llama a seguirle. Así dice:
"No he venido a llamar a justos, sino a pecadores".
Además tiene Autoridad aquí en la Tierra para perdonar dichos pecados: Recordemos la lectura de ayer del Paralítico: "Tus pecados te son perdonados".
Jesus nos perdona, nos limpia y nos purifica, especialmente a través del Sacramento de la Confesión:
Al Acercarnos al confesionario el Sacerdote actúa de intermediario entre nosotros y Dios. Le entregamos nuestras Cargas y el Señor, a partir de ese momento, la lleva sobre sus hombros y nos da una carga más ligera.
Así figura en su Palabra : "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera".
Consideración.
Ojalá escuchemos la Llamada de Jesús y le digamos Sí.
Así es.
Amén. Amén. Amén 🙌.
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