En el Evangelio de hoy se narra: "La Tempestad Calmada".
"Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Vamos a la otra orilla del lago”. Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas.
De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín. Lo despertaron y le dijeron: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?” Él se despertó, reprendió al viento y dijo al mar: “¡Cállate, enmudece!” Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo: “¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aún no tienen fe?” Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: “¿Quién es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?”
Reflexión: El discernimiento sobre la Lectura de hoy, es claro:
- La Barca puede representar a la Iglesia, o la Vida de cada uno de nosotros. En esta Barca siempre está Jesús aunque en ocasiones, parezca dormido.
- Las Olas/el Viento/ la tempestad, es el Mundo, las contrariedades, las dificultades, las Pruebas en nuestra vida. Referida a la Iglesia son las divisiones dentro de la misma, el vivir el Rito y Tradición sin Dios. También cuando se falsean o se confunden Verdades Principales de la Fe Católica. O cuando contra dichas Verdades los Gobiernos crean Leyes normalizando comportamientos que ofenden a Dios.
- Los Discípulos somos cada uno de Nosotros.
Nuestra vida en Tempestad, puede ser calmada por Jesús mismo. Aunque es muy difícil es abandonarnos a Dios en medio de la Tormenta ,el miedo puede con nosotros; por eso, le pedimos a Dios:
Seguramente, de esta situación de sufrimiento o dolor se deriva una Gracia, una Bendición, un Despertar de Dones y Virtudes recibidos que se encontraban dormidos y constituyen nuestra verdadera Identidad Espiritual.
Apunte:
que pase de mí este Cáliz,
que termine esta Tormenta,
solo si es tu voluntad y no la mía.
Confio en tí.
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