Jesús les responde con dos parábolas: La de la oveja y la moneda perdida.
Como sabemos los Fariseos- era una de las clases sociales que había en la sociedad Judía en tiempos de Jesús- ellos interpretaban la ley de Moisés. Decían lo que había que hacer y lo que no había que hacer. Los judíos les tenían miedo, porque enfrentarse a los fariseos era enfrentarse a Dios mismo. Los fariseos se creían justos y decían que todo lo hacían bien. Ellos no eran pecadores.
En nuestra sociedad ocurre igual muchos nos creemos buenos, justificados y superiores a los demás y sin embargo, somos nosotros los que necesitamos la verdadera Conversión del corazón ❤️. Somos Pecadores.
Somos cómo la oveja perdida, a la que el buen pastor sale a su encuentro y nos coge en sus hombros. O cómo moneda perdida a la que mujer busca y barre su casa hasta que la encuentra.
Ambas parábolas terminan con la misma exclamación:
"¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”.
"¡Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”.
Cuanta alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta. Mirar a Dios y ser humildes.
Apunte. Dónde nos posicionamos nosotros como Fariseos o Pecadores. Seamos humildes.
Siempre se puede escalar para estar más cerca de las Pretensiones de Jesús para con nosotros.
Amén. Amén. Amén. 🙌
No hay comentarios:
Publicar un comentario