En el Evangelio de hoy se narra el episodio en el que Jesús encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas; los echó a todos del templo, y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas.
«No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»
Podemos hacer una interpretación en la que nuestro Corazón es el Templo de Dios. Pero a menudo lo llenamos de emociones, temores, miedos, dudas, sentimientos infundados que no dejamos que sea la " Casa de mi Padre".
En este episodio es Jesús quien echa a todos los mercaderes y animales de su templo; por ello es importante vaciarnos de lo superfluo para llenarnos de Dios.
Apunte: Jesús es Vivo y quiere habitar en ti en mí; en Todo el que le diga Si; depende de cada uno de nostros esa apertura de corazón 💟.
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