El Evangelio de hoy es muy breve, pero muy importante. Jesús nos pide:
«Venid a mí todos los que estáis y yo os aliviaré.
Reflexión:
Madre mía, cuantas veces en la Vida nos sentimos cansados, agobiados y fatigados.
Pero el problema es que no recurrimos a Dios, vamos preguntando a amigos y familiares sobre la solución a nuestros problemas. Descargamos en los demás nuestras fatigas. Las cuales no pueden verse solucionadas sino agrandadas a los ojos de los demás.
Y Dios nuestro Padre, nos observa.
No es hasta cuando en una súplica, clamor, oración surge de nuestro corazón y se lo expresamos a Jesús.No podemos solos Jesús!!. Te entregamos nuestras cargas.
Y Jesús en su infinita Misericordia nos da una carga mas liviana."Porque mi yugo es llevadero y mi carga".Una carga más ligera que si podemos soportar.
Apunte.
Este acto de entrega a Jesús nuestras cargas se realiza en el Sacramento de la Confesión.
A partir de ese momento Jesús las toma como propias y las transforma, hasta la completa Liberación o curación nuestra.
Y termina diciendo: "Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas".
Podemos clamar: Jesús es nuestro verdadero descanso, nuestra tregua en la batalla del día a día.
Busquemos refugio en Él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario